Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno,
María Santísima de la Redención y
Santo Sepulcro del Señor. Albox (Almería)
Fundada el 9 de febrero de 1858.
Antigua Hermandad del Santísimo. Siglo XVI

 
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CRISTO RESUCITADO

De autor desconocido y altura de poco más
de 1,40 m, representa a Jesucristo Resucitado.
Fue donada a la Cofradía
a mediados de los años 1950  por uno de sus cofrades llamado Roque Pérez, para celebrar la Resurrección del Señor
en la mañana del Domingo de Pascua.

SAN PEDRO APÓSTOL

También de autor desconocido, salió en procesión entre 1982 y 1986, en la tarde del Jueves Santo.



TRONOS e INSIGNIAS
Enlace

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAVATORIO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA VIRGEN CON
ATUENDO DE HEBREA

   

 Imágenes

"..., si estas Imágenes te acercan a Dios,
¡bendito seas!, pero recuerda que Cristo está en la Eucaristía.

Nuestro Padre Jesús Nazareno.

 

La imagen  de Jesús Nazareno es de las llamadas de candelero o de vestir, ya que solo tiene talladas la cabeza, las manos y los pies y se realizó por encargo de la Cofradía.

 

Desaparecida la primitiva imagen del Nazareno por unos lamentables hechos de los años 30 del siglo XX, la Cofradía adquirió la actual en Granada en 1941. Según informaciones orales de los Hermanos Cofrades de aquella época durante largo tiempo se creyó que la talla era obra de Carlos Román, un escultor supuestamente afincado en Granada. Un estudio posterior –años 2010 a 2011- de Don Ginés Ruiz Asensio, licenciado en Bellas Artes, y la posterior confirmación de Don Manuel Peregrina Palomares, Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Granada, en la conferencia del 19 de noviembre de 2016 titulada  "Descubriendo al autor del  Nazareno", queda acreditado que fue D. Manuel Roldán de la Plata (1874-1951) el autor de la talla de la Imagen, que esculpió entre 1940 y 1941.

 

En la Imagen resaltan los rasgos de expresión duros, como la nariz prominente y el entrecejo expresivo; o las gotas y regueros de sangre.

 

La Cofradía saca la Imagen que representa a Nuestro Señor Jesucristo en dos momentos: En el Lavatorio de los pies de los Apóstoles, si lleva la Toalla ceñida, o camino del Monte Calvario si carga con la Cruz y va coronado con espinas.

 

Lavatorio. Rememora la noche de la víspera de su Pasión, lo que ahora es el Jueves Santo, cuando Cristo instituyó la Eucaristía y en un momento se levantó de la mesa, se quitó el manto, tomó una toalla, se la ciñó, echó agua en una jofaina y lavó y enjuagó los pies de los apóstoles. La tunica blanca indica que iría vestido al uso de su época, túnica de color claro, ceñidor, manto y unas sandalias.

 

Jesús el Nazareno sale a la calle ceñido con la toalla como muestra de servicio y humildad para con todos. Se hace siervo, «tomó la condición de esclavo», dice San Pablo a los filipenses, y ofrece un testimonio más de su vocación al servicio del hombre. «... el que quiera ser grande entre vosotros, será vuestro servidor» había dicho más de una vez (Mc 10,44). El Papa Benedicto XVI lo describe así: Cristo, «se despoja de su esplendor divino, se arrodilla ante nosotros, lava y enjuga nuestros pies para hacernos dignos de participar en el banquete de Dios».

 

Camino del Calvario. Aquí se cumple la profecía de Isaías que había anunciado su pasión: la detención, la humillación, las bofetadas, los salivazos, el juicio injusto, la flagelación, la coronación de espinas, el camino del Calvario, la crucifixión y la agonía. «Despreciado y evitado de los hombres, varón de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultaban los rostros, fue despreciado y desestimado. Soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores, mientras nosotros lo creíamos azotado, herido de Dios y humillado. Fue traspasado por nuestras culpas, triturado por nuestras iniquidades. Nuestro castigo cayó sobre él, aguantó y sus cicatrices nos curaron». (Is. 53, 3-5).

 

El Nazareno con la Cruz a Cuestas es la estampa por excelencia de la Semana Santa, reflejo del evangelio de San Juan: Cristo «cargando con la Cruz, salió hacia el lugar llamado de “la calavera”, que en hebreo se dice Gólgota».Cuando Pilato pronunció la sentencia de muerte, dice San Mateo (27, 27-31) que los soldados “le quitaron el manto, le volvieron a poner sus vestidos y le llevaron a crucificar”.

 

Cuando el Nazareno con la Cruz sale a la calle en su rostro se descubre la fuerza de su Misericordia. Pide perdón a Dios para todos. Su expresividad invita a decir: «Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación», porque «Tú eres el rostro visible del Padre invisible, del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia». Dentro de su enorme sobriedad, se mueve con una ligera inclinación hacia adelante. Esta posición y sus dimensiones, tiene 1,80 m de altura, aparentan una cierta sensación de grandeza.
 
        En este caso viste túnica talar de color morado, color de penitencia y dolor, que rememora el manto de púrpura con que Pilato mandó cubrir al Señor tras el acto de la flagelación. Está bordada en oro y recogida a la cintura por cíngulo de oro. La túnica actual, de nuevo diseño, que sustituyó a la que vistió la Imagen durante un centenar de años, data de 2004, y fue realizada por la Hermana Dolores Yasiri de las Adoratrices de Málaga.
 
        Sale en procesión sobre un trono de madera tallada y policromada realizado por el tallista Antonio Díaz Fernández, en Granada entre los años 1994 y 1996.
 
         Se venera en la capilla del Santísimo en la iglesia de Santa María.

ORACIONES A JESÚS NAZARENO

En el 140 aniversario de la Hermandad. 1858-1998

"Señor y Dios nuestro, concédenos la gracia de desearte con todo nuestro corazón para que podamos encontrarte,
y encontrándote podamos amarte y aborrecer todo aquello de lo que nos ha redimido. Amén".

En el 150 aniversario de la Hermandad. 1858-2008

"Nuestro humilde servicio, Señor, proclame tu grandeza.
Danos sabiduría y fortaleza para que al contemplarte con la Cruz,
proclamemos ¡Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre".

María Santísima de la Redención.

 

Esta imagen data de 1986-1987, es la más reciente de la Cofradía, la primera en toda su historia representando la Virgen María. Es imagen de candelero, en función de ser vestida.

       El autor de esta talla es el escultor murciano Antonio García Mengual, que la modeló en 1986. Tiene 1,65 m de altura, la cabeza y manos están talladas y policromadas y su encarnadura es rosada pálida. El expresivo rostro minuciosamente acabado, es de gran belleza.

        Su atuendo habitual se compone de saya de brocado blanca bordada en oro, rematada en el pecho con labor de encaje y ceñida a la cintura con cinto de terciopelo de color morado; se cubre con mantilla de encaje dorado y capa o manto en terciopelo color azul, de cuatro metros de longitud. En sus manos lucen rosarios obsequio de devotos, y en su cabeza destaca una corona resplandor orlada con doce estrellas. Desde 1990 ciñe en su cintura el Fajín de General del Ejercito de Tierra.

        Fue presentada y bendecida por el párroco D. Antonio Rueda Moreno, el día 28 de Marzo de 1987, y se encuentra en una capilla lateral de la iglesia de Santa María.

 

Es portada a hombros en un trono de palio compuesto de una base metálica sobre la que se adosan los alzados decorativos realizados en 1988 por el orfebre granadino Rafael Moreno Romera en alpaca plateada con motivos de la Pasión de Jesucristo. Sobre el trono se apoya la peana que sustenta la imagen, la candelería, los jarrones y las doce barras del palio.    

                                             

El palio fue confeccionado en terciopelo de color azul y bordado en oro con dibujos y motivos marianos por Sor Concepción Montero, del Convento de las Adoratrices de Málaga.

 

En 2007 se le impuso una nueva Corona de procesión diseñada y realizada en los Talleres Angulo de Lucena.

 

La Cofradía se inspiró para su advocación en la Encíclica Redemptoris Mater, publicada por el Papa Juan Pablo II coincidiendo con la fecha de su Presentación y Bendición.  En la Encíclica se explica de esta manera:

 

«El Redentor confía su madre al discípulo Juan y, al mismo tiempo, se la da como madre. La maternidad de María, que se convierte en herencia del hombre, es un don: un don que Cristo mismo hace personalmente a cada hombre. El Redentor confía María a Juan, en la medida en que confía Juan a María. A los pies de la Cruz comienza aquella especial entrega del hombre a la Madre de Cristo, que en la historia de la Iglesia se ha ejercido y expresado posteriormente de modos diversos». Si en el Calvario se consumó la Redención por Jesucristo, este misterio está unido a la Virgen María que participa en la ofrenda de su Hijo al Padre, de ahí surge su advocación.

 

El Viernes Santo el Nazareno cargado con la Cruz se complementa con la sagrada imagen de María Santísima de la Redención. 

                       

De hebrea. En el tiempo de Cuaresma la Imagen se presenta como una simple mujer judía. María era una mujer nazarena joven y sencilla cuyos padres, Joaquín y Ana, eran personas rectas y piadosas que repartían lo que tenían entre el Templo, los pobres y para su sustento. Como cualquier muchacha de aquel tiempo vivió según los usos y costumbres de su época, sin lujos ni ostentaciones pero sí con las ilusiones propias de la edad. Ni enjoyada ni con signos ostentosos, la Cofradía la muestra en su altar.

 

ORACIÓN DE LA BENDICIÓN DE LA VIRGEN

Fecha: 28 de marzo de 1987

A Tí, Señora y Madre nuestra elevamos nuestra
oración hecha alabanza  y acción de gracias.

Tú que eres, Bienaventurada Virgen María, signo de esperanza segura,
consuelo para el pueblo de Dios peregrino
corredentora de nuestra salvación.

Tú, que eres puerta del cielo, acepta, Madre buena  de la Redención
nuestra alabanza,
junto a la súplica filial de sentir siempre tu presencia y tu salvación,
 a través de todos los signos e imágenes que nos recuerdan tu perenne amor por nosotros.

Te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo Nuestro Señor que  vive y reina con Dios Padre
y el Espíritu Santo
por los siglos de los siglos".

Cristo Yacente en el Sepulcro.

 

El Sepulcro del Señor representa el episodio final de la Pasión y Muerte de Cristo. Contiene su cuerpo en posición Yacente.

 

La imagen es una escultura de talla entera policromada y realizada en 1981 por el escultor granadino Antonio Barbero Gor, en madera de pino, de 1,30 m de longitud. El Cuerpo Muerto del Señor nos muestra una plácida y dulce expresión y está  realizado en armónicas proporciones con numerosos detalles de los padecimientos sufridos por el Señor, que no han pasado desapercibidos a la profunda inspiración del artista. Es una figura en posición recostada, con la cabeza ligeramente caída, las manos con las palmas hacia arriba y en actitud relajada.

       El Cuerpo de Cristo se aloja en una Urna de madera tallada y dorada a principios de siglo XX, compuesta por el lecho cubierto con un lienzo de terciopelo morado, cuatro columnas talladas, y techillo en madera policromada rematado por la cruz, la lanza y la escalera. Su artífice fue el albojense Alfredo Fábrega "El Currillo" que la realizó en 1914. Es el autor artístico más antiguo del que se tienen noticias. Esta magnífica Urna fue dorada por Ángel Ibáñez Rabasa, originario de Murcia y coetáneo de "El Currillo".

 

La Urna, a su vez, se apoya sobre el trono del Santo Sepulcro, una obra singular diseñada por D. Pedro Sánchez López, ilustre cofrade morao, que talló en madera en estilo barroco Abilio Ruano Calvo, un tallista madrileño. Se terminó en 1982

 

Todo el conjunto puede contemplarse todo el año en su nicho a la entrada de la iglesia de Santa María.

 

Esta escena de Viernes Santo tiene un interrogante: "¿Quién es este que pasa, ya anochecido, yacente en el Sepulcro, que turba los sentidos? Este es Cristo, el Señor, el que durmió con los muertos y reina entre los vivos”.

 

Avanza Cristo muerto en el Sepulcro sobre el fue depositado por José de Arimatea. Ramos de flores proclaman la primavera de la Vida en esta noche de sombras; lámparas de luz alumbran los mejores sentimientos de los hombres. El paso es lento y la voz callada.

 

La emoción sube de tono. No es la perfección de sus tallas ni sus maravillosas proporciones: es el misterio de Cristo Yacente rodeado de tanta belleza lo que produce un imperceptible escalofrío que se siente ante la grandeza del hecho más trascendental del Universo y la Humanidad. Dios tan poderoso se hace hombre, y yace ¡muerto! en el Sepulcro.

 

ORACIÓN DE LA BENDICIÓN DE CRISTO YACENTE.

Fecha: marzo de 1981

" A Ti, Señor y Dios Nuestro elevamos hoy nuestra oración
hecha alabanza y acción de gracias.

Tú eres el Dios que nos salva, la Palabra que se hace revelación la Luz que nos ilumina.

Por eso el hombre siempre ha intentado conocerte, ha buscado tu rostro, ha querido ver tu imagen.

Pero Tú escapas de nuestros ojos
y no puedes ser encerrado en la retina de los hombres.

Tú eres el Absoluto, la Perfección total, la Omnipotencia, la eternidad, la abundancia, la plenitud del amor.

Creemos, sin embargo que estas a nuestro lado y que te nos has mostrado en tu Hijo Jesucristo.

Te damos las gracias por esta imagen suya que nos recuerda tu amor permanente de Padre y que es signo de tu bondad.

Acepta, Padre bueno nuestra alabanza junto con la súplica filial de sentir siempre tu presencia y tu salvación a través de todos los signos e imágenes que nos recuerdan
tu perenne amor hacia nosotros.

Por Jesucristo Nuestro Señor, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
Amen

Pagina actualizada el 5 de enero de 2018.